
" Todo lo que eres y todo lo que amas, merece permanecer"
Desde niña me fascinaba la luz y su capacidad de hacer aparecer imágenes donde antes solo había una hoja en blanco. En el cuarto oscuro de la universidad descubrí esa magia que todavía hoy, sigue siendo parte de mi oficio. Después de años trabajando en el mundo de la moda y la publicidad, encontré en el retrato una manera más íntima y auténtica de contar historias.
Me inspiran los grandes maestros de la pintura clásica y su dominio del claroscuro, esa forma de esculpir con luz y sombra para revelar algo que va más allá de la apariencia. Hoy construyo retratos de autor desde una mirada propia, en un espacio de calma donde no necesitas convertirte en alguien diferente ni demostrar nada. Solo estar presente y permitirte aparecer.
Cada imagen es trabajada artesanalmente, desde la luz hasta el revelado, para convertirse en una pieza que trascienda la pantalla y encuentre un lugar en tu historia, en tu casa y en la memoria de quienes vendrán después.
He estudiado de manera muy experimental la luz de los pintores barrocos como Caravaggio y Rembrandt para encontrar ese lenguaje en el que el tiempo se detiene y te hace viajar en la memoria. Me conmueve profundamente ese instante en que alguien deja de posar y simplemente aparece.
Hay Mucha magia en este momento: Cuando tomo un retrato, si observas con atención los ojos de la persona fotografiada, verás que en la pupila aparece un reflejo diminuto. Una silueta casi imperceptible. Esa soy yo. Testigo y cómplice de ese instante.
Pasarán los años y, algún día, alguien mirará ese retrato y sabrá que estuvimos aquí. Porque un retrato es más que una fotografía. Es una forma delicada y obstinada de decirle al tiempo: Alguien estuvo aquí, alguien fue amado, y esta luz decidió preservarlo.

%205_15_00%20p_m_.png)

